Hace un par de semanas hicimos con muchos amigos y amigas una calçotada. Cuando nos fuimos, el tesoro más preciado, además de la compañía y del buen comer, fue la salsa romesco que sobró.
Con esa salsa, preparamos en casa un rape. Por un lado de base del plato, freímos unas patatas panadera pero sólo hasta que cogieron color. Luego acabamos su cocción en el horno mojadas con un poco de caldo de pescado. El rape por su lado lo marcamos en una sartén a fuego muy vivo. Le quitamos la espina central y lo reservamos hasta que las patatas se acabaran de hacer en el horno.
Con la salsa romesco que sobró, la mezclamos con caldo de pescado y con unas varillas y poniéndolo a reducir en el fuego, esperamos que se haga una salsa cremosa. Luego sólo queda poner el rape encima de las patatas y salsearlo por encima. Y poner en el horno a que se acabe de cocer el pescado. Resulta un plato muy sabroso y de fácil preparación.