Con el romesco que nos puede sobrar, aunque a veces cueste que sobre un poco, hemos llegado a elaborar un plato sencillo como ninguno y realmente bueno. En este caso, se compró rape en el mercado. Nos lo dieron a rodajas. En otro modo hubiera servido igual.
A la hora de hacer el plato hay un punto que puede plantear caminos diversos: ¿Enharinar o no el rape a la hora de freírlo? Pues depende. Si pasamos por la harina el rape, hará que los restos de harina que queden por la olla ayuden a espesar la salsa final. Pero si no, simplemente deberemos reducir mucho más la salsa en su cocción.
Primero freímos unas gambas en una olla de barro. Luego enharinamos el rape, y lo freímos con el aceite bien caliente y plato con papel absorvente al lado. A partir de aquí fue aun más fácil. Poner el romesco en la olla donde hemos frito todo lo anterior y caldo de pescado. Removimos bien para que se homogeneizará perfectamente. Dejamos reducir algo. Añadimos el rape y las gambas más adelante para que cogieran sabor de la salsa.
Antes de emplatar si vemos que la salsa no está a nuestro gusto, simplemente extraemos el pescado de la olla y seguimos reduciendo. También se podría realizar la parte final del plato al horno. Metiendo rape, gambas con la salsa al horno a una temperatura más bien alta. Y dejar que vaya cociendo.
Como acompañamiento, usamos unas patatas en rodajas finas, cebolla juliana y pimiento verde en juliana, con aceite y sal al horno durante unos 45 minutos con una temperatura alta, de 200º grados. Todo tapado con papel de aluminio.
Excelente resultado.
Y estaba cojonudo, si señor…