El otro día comentaba con un compañero de trabajo sobre este postre francés. Él, acertadamente, me comentó que la realización del postre en sí misma no es del todo perfecta. El problema se basa estrictamente en que si realizamos una única masa y ésta la cocemos en horno pero sólo a la mitad para que su interior esté líquido, significa que el interior del coulant no está cocido, está crudo. Eso puede significar un problema ya que la masa del coulant lleva huevo y harina. Los cuales no se cuecen si el interior está líquido.
¿Cuál es la solución? Dos tipos de masas. La primera es la misma que usamos en aquel primer post. Pero el interior del coulant estará hecho únicamente de chocolate blanco con mantequilla. Las cantidades deberían ser tanto por tanto en el caso del chocolate negro, pero el chocolate blanco contiene más grasa, por lo que se pone menos cantidad de mantequilla en este caso. Se homogeneizan en caliente ambos y luego se deja enfriar. Una vez sólido podemos cortar lo que será el interior de los coulants. Para poner todo en el molde primero colocamos parte de la masa exterior. Luego ponemos la pastilla sólida de chocolate blanco con mantequilla y acabamos de llenar con la masa exterior. Los tiempos de cocción son los mismos.
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Esta semana nos han sobrado muchas manzanas en la nevera. Y muy fruteros no somos. Así que la versión más fácil para comerlas: Tatin. Antes de empezar, se va precalentando el horno a 180 grados. Se hace un caramelo con agua y azúcar. Se pone éste en el molde ocupando toda su superficie. Pelamos y cortamos a octavos manzanas. Las vamos depositando por todo el molde, sin que queden huecos. Se pone encima de las manzanas la masa de hojaldre, cubriendo todo el molde. Si queremos curarnos en salud y que la masa no se infle mucho podemos pincharla con un tenedor.
Hecho todo esto, ponemos el molde en el horno, durante unos 20 minutos. El caramelo no se pegará ya que la manzana suelta agua y hará que se quede todo líquido. Es importante desmoldar cuando aún está caliente. Se ha de servir caliente, ya sea recien hecho o bien calentado en microondas. Se puede acompañar de nata líquida, helado de vainilla, etcétera.
Una sopa, una crema con un huevo cocido aporta más proteína y más vistosidad a un plato. Se engrandece. Sólo con cascar el huevo y dejarlo cocerse en el propio líquido que nos comeremos luego es genial. Pero (siempre hay un pero) mejor darle una vuelta de tuerca.
Se necesita un vaso o taza, papel film y un huevo fresco para empezar. Vamos poniendo un cazo con agua para que hierva. Se extiende una capa de papel film por dentro del vaso o taza y haciendo que sobresalga. Cascamos el huevo y lo colocamos dentro del vaso. Cerramos el pliegue del papel film, creando una bolsa. Debe quedar bien cerrada porque procedemos a hervirla. La forma será totalmente distinta. Los tiempos de cocción pueden permitirnos hacer una clara perfectamente cocida pero la yema no, produciendo un efecto similar al del coulant.
Hola. Esta página en la que estáis es sólo un resumen de todas mis experiencias dentro del mundo de la cocina, tanto en el instituto donde estuve estudiando como de los establecimientos donde he trabajado. No esperéis encontrar una enciclopedia sobre gastronomía. Pero sí una fuente de recursos en la que espero organizar todos mis apuntes.