Podemos ver en muchas recetas el verbo blanquear. Pero deberíamos definir y diferenciar todas las posibilidades de ese concepto.
Por un lado se usa para dar un hervor a algunos géneros a partir de agua fría para eliminar su olor o el mal sabor inicial. Se puede usar para algunas verduras que luego guardaremos durante un tiempo en la nevera, por ejemplo.
Pero por otro lado, es batir fuertemente yemas de huevo con azúcar para añadir aire a esta mezcla. Su color anaranjado o amarillento, ha de pasar a blanco por la acción de incluir aire.